Un mes viajando por Europa

Un mes viajando por Europa

“Una vez al año, ve a un lugar que no hayas ido nunca”

(Dalai Lama)

Gracias a la Chaparrita Furby Loca y a la Rechu, por acompañarme en esta aventura, por la diversión, las risas, los helados con nuts, los cumpleaños improvisados, por perdernos tantas veces. Ojalá nos perdamos una vez más las tres.

Así resumo mi viaje por Europa con dos amigas increíbles. Hablar con tu compañera de piso y decir: “¡vámonos de viaje!”. Contarle a tus amigas de toda la vida y que una diga: “¡Qué bien suena, yo me apunto!”. Sentarte una tarde a trazar una ruta que dure un mes, que no salga caro y que nos permita conocer sitios que todavía no hemos visitado. Skyscanner ayuda mucho, así que chequen su web o su App móvil. Así salió el viaje con el que pisé 9 países, 10 ciudades y 2 continentes en 25 días.

Ya era mayo y yo estaba como loca porque llegar el verano para irme de viaje. Todavía no habíamos planeado nada, pero ya lo habíamos comentado. Una noche, me senté con Dani frente al ordenador y nos pusimos como locas a mirar vuelos. Prácticamente nos daba igual dónde ir, mientras fuera barato y no lo conociéramos. Trazamos una ruta, comprobamos que era viable y compramos los vuelos. No lo pensamos dos veces. Me gasté el dinero ahorrado de lo que había estado trabajando y supe que no iba a ser una mala elección.

Mi suerte fue que partíamos desde Madrid, así que con más calma pude explicarle a mis padres lo que iba a pasar. Pasaría un mes con mis amigas de viaje, volvería a casa una semana… Y me iría a México a vivir. Porque todo sucedió en el mismo tiempo. Pero eso es otra historia.

Con el caos de mirar los vuelos, no nos fijamos si para alguno de los países necesitaríamos visa o algún documento especial. Primer problema: la mexicana no tenía tiempo de tramitar su visa en Ciudad de México para poder ir a Rusia y tenía que cambiar su ruta. Segundo problema: apenas compramos los vuelos (a un mes de empezar el viaje) el ejército turco se levantó en un intento de golpe de estado y muchas embajadas no permitían el acceso de sus ciudadanos. No sabíamos si ese sería nuestro caso también. En cualquier caso, decidimos no cambiar nada y que pasara lo que tuviera que pasar. Tercer problema: conseguir que Daniela redujese sus cinco maletas con ropa a una de mano; literal, sólo podíamos llevar lo imprescindible.

Trazamos rutas de tres días para todas las ciudades, de manera que nos diera tiempo a ver todo y, si cabía la posibilidad, ir a otra ciudad. Nosotras elegimos alojarnos con Airbnb en todas las ciudades y, salvando en Dinamarca que tuvimos un problema con el alojamiento y acabamos en un hostal, en todos disfrutamos de las habitaciones o departamentos. Te dejo aquí un cupón por si te quieres dar de alta y tener un descuento.

Además, hay una página que se llama Free Tour que, como su nombre indica, ofrecen tours de manera gratuita. Son gente de las propias ciudades que conocen bien su historia y quieren mostrársela a los turistas. No cobran nada, aunque al final de los recorridos puedes darles algo de dinero. Totalmente recomendables y seguros. Nosotras los tomamos en casi todas las ciudades.

Y así empezó nuestro viaje.

Colonia (Alemania)

Daniela y yo viajamos de Madrid a Colonia, una ciudad del oeste de Alemania. Es conocida por ser la sede de numerosos festivales internacionales. Su monumento más emblemático es su catedral, con más de 2000 años. Conocer el centro, los principales monumentos y arquitecturas, probar su comida y, especialmente, sus cervezas es disfrutar de Alemania en estado puro. Nosotras nos alojamos en el barrio árabe, en una habitación que encontramos en Airbnb. La verdad, nuestra estancia fue muy agradable y la propietaria del departamento cocinaba y nos ofrecía su comida. Recorrer la ciudad de día y de noche es realmente hermoso. Y tengo la suerte de que Daniela sabía manejar los mapas, porque de otra manera no habríamos llegado a conocer nada.

Anécdota: perdernos. Por mi culpa más exactamente. Yo, toda decidida y orgullosa, quería llevar a Dani al centro de la ciudad y tracé mi mapa en Google Maps. Tomé la dirección opuesta para guiarla y casi nos salimos de la ciudad… Al menos encontramos una tiendita muy barata donde comprar todos los regalos y recuerdos de Colonia.

Si quieres saber un poco más sobre este destino puedes ver este artículo: Colonia (Alemania) en 4 días. En él encontrarás información útil sobre cómo moverte, qué ver, etc. No pierdas la oportunidad de conocer un sitio tan bonito y lleno de historia.

Copenhague (Dinamarca)

La capital danesa es bonita, aunque extraordinariamente cara. El embarcadero, las terrazas de alrededor, el ambiente joven, las bicicletas corriendo por todas partes crean un ambiente agradable y diferente comparado con el centro de Europa. Para mí, el edificio más bonito que descubrí fue la Iglesia del Silencio. Aunque por fuera parece un edificio corriente, por dentro es espectacular. No se pueden tomar fotografías; sin embargo, es un ambiente que invita a la meditación y la reflexión.

Anécdota: llevar a nuestro alojamiento y ver que era una pocilga llena de pelo de gato. Acabamos moviéndonos a un hostal en el centro de la ciudad. Estaba lleno de gente joven de mil sitios diferentes, muy bien ubicado y bastante cómodo, a pesar de compartir habitación con otras 1o personas más.

Lee este artículo para saber un poco más sobre esta bonita ciudad: Copenhague (Dinamarca) en 3 días. Encontrarás una guía básica de la ciudad con los principales puntos de interés.

Malmö (Suecia)

En el hostal de Copenhague vimos un cartel de excursiones a Suecia y decidimos irnos uno de los días a ver esa ciudad. Agarramos un tren y allí nos presentamos. Un día lluvioso en un país completamente desconocido para las dos. Conseguimos refugiarnos un rato de la lluvia en la biblioteca de la universidad. Finalmente conseguimos conocer el sitio, la plaza principal, los jardines, incluso un bonito parque. Nada mal para pasar un día y regresar en la noche.

Anécdota: estábamos ya muertas de cansancio esperando que llegara el tren para regresar a Copenhague. En algún momento había que hacer un transbordo y cambiar de tren. No sabemos muy cómo, pero llegamos de nuevo a la estación de Malmö en lugar de Copenhague. Estuvimos dos veces en la misma ciudad el mismo día. Finalmente conseguimos llegar de vuelta al hostal y salimos a tomar unas cervezas para quitarnos el mal sabor de boca.

Aquí podrás encontrar un pequeño resumen y guía de Malmö, por si te interesa ir a visitarla. Está a sólo una hora en tren de Copenhague y merece mucho la pena pasar allí el día.

Roma (Italia)

Llegar a Roma suponía despedirme de Daniela por unos días y recibir a Esther. La primera de ellas iba a pasar esos días con su novio, la segunda apenas se incorporaba al tour y, además, nunca había viajado fuera de España en avión. Como ya he dicho antes en Roma, la ciudad eterna, para mí es la ciudad más bonita que jamás he visitado. Poder mostrársela a mis mejores amigas y ver sus caras al ver lo que yo veo cuando recorro esas calles, cuando saboreo su comida… Es realmente bonito.

Además yo aproveché para conocer Nápoles hasta que Esther llegara. Una ciudad increíble, el verdadero sabor de Italia está en sus pizzas, las vistas del Vesubio desde el mirador… Todo un espectáculo. Aquí puedes leer una guía básica de Nápoles, por si tú también quieres lanzarte a la aventura y comer rico (y muy barato) en la ciudad donde se inventó la pizza. Si quieres saber un poquito más sobre Nápoles, puedes leer este post: Un día en Nápoles (Italia).

Anécdota: mi amiga quiso entrar a presenciar la misa en el Vaticano y yo la acompañé. En el rato que estuvimos dentro, mi hermano me llamó para decirme que la madre de mi amiga Esther había recibido una llamada diciendo que habían secuestrado a su hija. Os podéis imaginar la que armó… Cuando conseguimos calmar a su madre, nos tranquilizamos nosotras y acabamos riéndonos. Para una vez que sale de casa…

Si quieres saber un poco más sobre qué hacer en Roma, puedes consultar este artículo: Roma, la ciudad eterna.

Varsovia (Polonia)

Nos reunimos en el aeropuerto Ciampino las tres, tras tomar un autobús diferente cada una (cada una compró el suyo por separado…) y embarcamos rumbo a Varsovia. Llegamos en la noche y tomamos un taxi hasta la casa (el equivalente a 30€). Nuestro alojamiento también era de Airbnb, bastante bien ubicado, pero sólo tenía una cama de matrimonio y un sofá cama. Así que nos tocaba compartir a dos la cama grande. Durante la estancia lo pasamos muy bien y coincidió con que era el cumpleaños de Dani, así que comimos como reinas en un restaurante del centro. Además nos impresionó la ciudad, no sabíamos bien qué íbamos a encontrar en ella y nos sorprendió muy gratamente. Gracias a Magda, una amiga de la universidad, que además trabaja como guía de su ciudad, nos organizamos bien para conocer todos los sitios representativos y también para disfrutar de unas cervezas y algún vodka. Además conocimos algunos de los escenarios de la película El Pianista (Polanski); es sobrecogedor conocer la historia de Polonia. Verdaderamente te transporta a otra época.

Anécdota: durante los días anteriores habíamos visto que todo el mundo comía unos helados y pensamos probarlos porque parecía algo típico. Todas aprendimos algo nuevo ese día, Esther aprendió que “nuts” no significa nata, sino frutos secos; y es que le helado que le sirvieron no era el que ella esperaba, así que se lo revendió a Dani. Un espectáculo en mitad de la calle.. Sinceramente no sé cómo no acabamos en YouTube.

Atenas (Grecia)

Llegamos con demasiado tiempo al aeropuerto de Varsovia, así que nos entretuvimos horas con Snapchat haciendo vídeos. Sin embargo, tuvimos la cálida bienvenida de que el chico con el que rentamos el Airbnb nos vino a buscar al aeropuerto. Una suerte, porque no todo el mundo habla inglés, y mucho menos español. Llegamos al alojamiento y estábamos muertas de hambre, así que bajamos a la plaza a ver qué podíamos encontrar abierto a las 11 de la noche. Pues una pita para cenar y una cerveza para compañarla. Creo que en ningún país pasamos hambre, pero lo que comimos en Atenas era espectacular. Gyros, ensaladas, quesos, dulces… Y todavía mejor: entrar a la Acrópolis fue gratis por ser estudiantes europeas!! Presentando un carnet universitario te ahorras los 20€ del ticket.

Uno de los días decidimos ir a la playa para desconectar un poco. “¿Hablas español?” fue una frase muy repetida y en cosa de dos horas, ya éramos un grupo de varias personas de diferentes nacionalidades comiendo en un restaurante y disfrutando de la playas de Grecia. México, Argentina, Holanda y España conviviendo y contándose sus aventuras viajeras.

Anécdota: nuestro próximo destino era Estambul. Como íbamos a hacer tanto viajes, decidimos comprar los vuelos low-cost y viajamos siempre con las compañías más económicas. El recorrido Atenas- Estambul duraba apenas una hora, y la compañía Aegean nos brindó un servicio de diez. Nos dieron almuerzo, una cerveza para acompañarlo y un café. Entre que se estabilizó el vuelo y nos sirvieron la comida, y casi nos tocaba aterrizar, así que terminamos las bandejas de comida y salimos con las maletas, las cervezas y el café en la mano. Todo un show.

Estambul (Turquía)

Esther y yo tomaríamos un vuelo en dos días a Moscú y Daniela, que no pudo conseguir su visa a Rusia, iría a Venecia. Bueno, ese era el plan inicial, porque finalmente Esther y yo apenas pasamos 1 día y tuvimos que correr para poder ver toda Estambul en 24 horas. Gracias a Tahir, un guía espectacular que conocimos en el Freetour, nos dio tiempo a ver los principales monumentos y mezquitas: Santa Sofía (a la que no entramos porque estaba en obras), la Mezquita Azul, atravesamos el Bósforo para ir a la parte asiática, probamos la comida típica y el té, nos explicaron la cultura y las tradiciones turcas, la historia de la ciudad, la problemática que hubo con el intento del golpe de estado de hacía un mes… Sencillamente espectacular. La pena fue no poder disfrutar más días de esta hermosa ciudad, ver todo con más calma, y que Tahir nos contara un poco más de su ciudad. Él y Magda tienen verdadera devoción por sus ciudades y explican con tanto cariño y tanto detalle, que realmente una se queda con ganas de volver a ver esas ciudades y esa gente tan maravillosa.

Anécdota: en Estambul tienes que regatear en los bazares, la comida es ESPECTACULAR, y visitar por la noche la Mezquita Azul es enamorarse de la ciudad. No puedo decir mucho más, porque apenas me dio tiempo a disfrutar de la ciudad y e tuve que ir porque adelantaron nuestro vuelo. Quiero volver para ver todo con más calma.

Moscú (Rusia)

Tenía muchísima ilusión por conocer eta ciudad, por ver la Plaza Roja, el Kremlim, la catedral de San Basilio, el mausoleo de Lenin… Es una ciudad realmente bonita. Todavía se nos hace raro pensar que nosotras íbamos con un jersey y manga larga porque esos días hacía frío y, sin embargo, en muchos de los locales,  tenían puesto el aire acondiconado, a pesar de que en la calle había unos 20 grados de temperatura. Aquí conocimos a Angélica, una chica de Colombia que estaba allí un tiempo por trabajo. Con ella conocimos la ciudad, probamos los platos más típicos y disfrutamos un poco más de la visita, pues no encontramos a nadie más que hablara español, así que fue todo un placer conocer a alguien tan agradable como ella en un país tan frío.

Anécdota: llegábamos cansadas y no sabíamos cómo llegar a nuestro alojamiento. Preguntamos en el punto de información del aeropuerto y ¡sorpresa! La muñequita de porcelana que nos atendió no sabía hablar inglés. Me contestaba a todo en ruso y me imprimió las instrucciones del tren que debía tomar y cómo llegar hasta el hotel en cirílico. Bravo. Menos mal que la chica que estaba justo detrás de nosotras nos escuchó y pudo ayudarnos y conseguimos llegar bien al hotel, descansar unas horas e irnos a conocer de nuevo.

Budapest (Hungría)

En Budapeset volvíamos a juntarnos las tres. Ya  casi no teníamos fuerzas ni para hacer los tours, pero el Bastión de los Pescadores sigue siendo espectacular, aunque ya casi no pudiésemos tenernos en pie. Una sesión de fotos (cerca de 300 fotos) en ese lugar. Además tuvimos la suerte de caer por casualidad en un hotel espectacular donde comimos un menú de comida típica. No sabemos bien qué era, pero estaba bueno y a mí no me dio alergia nada, así que suficiente.

Anécdota: después de tantos días ya no existía el pudor entre nosotras, así que si a mitad de caminata por la ciudad una tenía que ir al baño, sin pudor ni vergüenza ninguna, lo decíamos en voz alta. Ya casi no podíamos con nuestras vidas y sólo queríamos llegar de vuelta Madrid, para dormir en nuestras camas y por fin descansar.

Lo bueno de hacer viajes con gente como ellas es que seguro no te vas a aburrir. Mil gracias, chicas, espero poder hacer muchos más viajes con vosotras. Tener muchas más anécdotas. Seguir probando comida tan rica. Seguir poniendo sellos en nuestros pasaportes y conociendo gente tan maravillosa en el camino.

Viajera incansable.

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