Próxima parada: Москва

De entre todas las cosas que se dicen de Rusia, lo que puedo asegurar es que hace frío. Cuando estuvimos en Moscú había 18º C. en la calle. En agosto. Y tenían puesto el aire acondicionado en los locales. Si quieren visitar el país, tramiten con tiempo su visa porque son bastante puntillosos. Tendrán que indicar desde qué aeropuerto llegan, en qué aeropuerto aterrizan, qué ciudades van a visitar, dónde se van a hospedar (necesitan carta de invitación del anfitrión, tanto si es un hotel como si es un particular). A pesar de que la ciudad es bastante grande, los principales monumentos turísticos están bastante cerca entre sí. Así fue nuestro viaje por Moscú, nuestro penúltimo destino antes de regresar a casa en nuestro viaje de casi un mes conociendo Europa.

Probablemente te llame la atención la cantidad de seguridad y militares que hay por todas partes y lo jóvenes que son muchos de ellos. Tienen un concepto de seguridad extremadamente riguroso. No se te ocurra preguntar al personal de seguridad del metro, porque no sólo no  te contestarán, sino que sólo está ahí para mirar cómo la gente sube y baja las escaleras del metro. Ni si quiera pestañean. Además los militares, los cuales parecen haber cumplido la mayoría de edad el mes pasado, están custodiando todos los monumentos, desde el Kremlin hasta el mausoleo de Lenin. Literalmente están en todas partes.

A pesar de la excesiva seguridad, no resulta incómodo pasear y conocer la bella ciudad. El único inconveniente que encontramos es que los descuentos de estudiantes sólo se aplican a todos aquellos que participan en alguna entidad educativa rusa, por lo tanto mi carnet universitario de la Complutense no servía. Los costos para entrar en los sitios tampoco son desorbitados; conocer la catedral de San Basilio costó alrededor de 6.5 euros (500 rublos), lo mismo para entrar al kremlin, y el mausoleo de Lenin es GRATIS (aunque tienes que hacer un gran fila que puede llevarte varias horas).

Uno de los mejores momentos de nuestro viaje fue coincidir con Angélica, una colombiana que estaba pasando allá unos días por temas de trabajo. Nos sentamos las tres juntas a la mesa, nos fuimos conociendo y acabamos pasando el día entero conociendo el centro y disfrutando un buen café. ¡Qué bonito coincidir con gente así en la vida!

Entonces vamos a enumerar los principales monumentos que no te puedes perder cuando visites Moscú.

¿Qué ver en Moscú?

  • La plaza Roja. Es la plaza más famosa y representativa de Moscú y, desde 1990, es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Está rodeada por el Kremlin, la Catedral de San Basilio, el Mausoleo de Lenin y el centro comercial GUM. Es una de las plazas más grandes del mundo y antiguamente se utilizaba incluso para coronar a los zares.

  • El Kremlin. Toda una ciudad amurallada dentro de la propia Moscú, en la que se incluye 4 palacios y 4 catedrales. La entrada es un poco costosa (6.5 euros) y hay que hacer una fila bastante larga, pero totalmente obligatoria. Puedes pasar toda una mañana recorriendo todo el interior. Eso sí, dentro de algunos lugares no permiten tomar fotografías, así que cuidado sin las hacéis “destrangis”, que no os pase como a mí, que me llamaron la atención en ruso…
  • Mausoleo de Lenin. Verás una larga fila cerca de aquella que se forma para entrar al Kremlin y es que el mausoleo de Lenin está abierto al público de 10:00 a 13:00 (lunes y viernes cerrado), así que la gente se forma desde temprano para poder entrar. El recorrido en su interior dura apenas unos minutos y no se permite tomar fotografías en el interior. Literalmente, sólo se conserva el cuerpo de Lenin. En su defecto, porque no tengo fotos de los restos embalsamados de Lenin, os dejo un busto de Stalin que está a la salida…

  • Museo Estatal de Historia. Nosotras no llegamos a entrar, pero merece la pena su exterior. Está justo detrás del Kremlin. Saliendo de la zona amurallada, encontrarás mucha gente reunida alrededor a una placa en el suelo, lanzando monedas a su espalda. Nosotras no conseguimos entender el motivo ni el significado, así que, si alguien lo conoce, por favor que nos lo explique.

  • La Catedral de San Basilio. También es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y una de las principales atracciones turísticas de la ciudad. Realizan descuentos para estudiantes en la entrada y durante la noche, la plaza se queda más vacía y puedes tomar fotos de su exterior sin tantos turistas.

  • Catedral de Kazán. También está situada en la Plaza Roja. Se trata de una representación de la iglesia ortodoxa rusa, con todos los principales detalles que la caracterizan. Fue derruida por órdenes de Stalin y reconstruida años más tarde.

  • Teatro Bolshói. El Gran Teatro estaba dedicado a la ópera y el ballet (incluso para algunos actos políticos), aunque en la actualidad se realizan otras muchas representaciones. Es un edificio emblemático.

  • Catedral del Cristo Salvador. Es la iglesia ortodoxa más alta del mundo y la podrás encontrar a orillas del río, cerca del Kremlin. Fue destruida por completo para dar lugar al Palacio de los Soviets, y reconstruida y consagrada de nuevo entre 1990 y 2000.

  • El metro. El metro de la ciudad no sólo te permitirá moverte cómoda y rápidamente, sino que además en la mayoría de las estaciones encontrarás un pedazo de historia del país, desde la Revolución de 1905 hasta cada uno de los militares y representantes políticos más señalados.

Claro, tampoco puedes irte sin probar la gastronomía típica. Además de utilizar el vodka para entrar en calor, toman muchas y muy variadas sopas, como la sopa borsch a base de remolacha; el pelmeni es el equivalente a los ravioli italianos, es decir, pasta rellena que se cocina al vapor y normalmente se acompañan de crema agria; la carne stroganoff, que es básicamente carne guisada con setas y en salsa a base de crema agria también. Y, por su puesto, cómo no, no puedes marcharte sin probar el vodkaNa zdoróvie! (¡Chin-chin!, vaya).

 

Para finalizar este post tengo que decir dos cosas:

1) En Moscú es difícil encontrar a alguien que hable inglés. Aquí incluyo al personal de aeropuerto, que si bien las encargadas del punto de información son estupendas muñequitas de porcelana, sólo sabían indicarme en ruso y me imprimieron las instrucciones de cómo llegar a mi hotel en cirílico. Podéis imaginar mi cara tratando de descubrir cómo se pronunciaba eso e intentando descubrir si coincidía con las estaciones que iba cantando la megafonía del metro. Lo bueno es que en los restaurantes, los camareros sí suelen hablar un poco más y pueden explicarte qué llevan los platos.

2) Dos palabras importantes que tienes que aprender en ruso: “pivo” (пиво) y “spasibo” (спасибо); en castellano, para que podamos entendernos un poco mejor: “cerveza” y “gracias”. Lo sé. De nada 😉

Viajera incansable.

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