México, más lindo y querido que nunca

México, más lindo y querido que nunca

“Canta, México, canta y no llores.”

El 19 de septiembre de 2017 se cumplían 32 años del terremoto que arrasó con el entonces Distrito Federal. El 19 de septiembre de 2017 volvieron a sonar las alarmas sísmicas en varias ciudades del centro. No sólo para rememorar aquel trágico accidente, sino para avisar del peligro que se acercaba. A las 13:14 se registraba un nuevo temblor, con magnitud 7.1, entre los estados de Morelos y Puebla.

Cerca del epicentro sonó apenas durante 26 segundos. Un tiempo muy limitado para salir de las casas o las oficinas. Muchas infraestructuras se vinieron abajo: escuelas llenas de niños, hogares, carreteras, puentes, etc. En el caso de Ciudad de México, los grandes corporativos empezaron a balancearse como péndulos. Pero, ¿qué les voy a decir que no hayan visto ya en las noticias y en Facebook?

Todo México se volvió caos y miedo. En algunas zonas de las ciudades afectadas se quedaron sin luz durante horas y sin red telefónica, lo que provocó que aumentara el miedo al no ser capaz de contactar con los familiares y seres queridos que viven allí. Los hospitales se llenaron e incluso algunos tuvieron que ser desalojados y muchos pacientes reubicados en otros centros médicos.

Sin embargo, ocurrió algo realmente hermoso. En pocos minutos y ante la desesperación, los ciudadanos saltaron a las calles a rebuscar entre los escombros a las personas que podrían encontrarse sepultadas. Todavía seguían cayendo edificios cuando los equipos de salvamento se apresuraron a ir a las zonas más afectadas. Los locales comerciales y hogares menos afectados empezaron a sacar comida y agua para ayudar a los que estaban trabajando en los servicios de rescate. Inmediatamente se lanzaron comunicados por toda la república para recolectar comida, agua y víveres materiales para poder solventar la situación lo antes posible. Todo el mundo estaba tan organizado que parecía una bonita coreografía entre los escombros y el caos.

Me siento extrañamente orgullosa de estar viviendo en México y realmente afortunada de no haber vivido el terremoto en carnes propias, pues durante seis meses estuve viviendo en Ciudad de México y pudo haberme pasado entonces. Desde aquí hago un llamamiento a todo el que pueda leer esto pidiendo ayuda. Todavía queda mucho por hacer y se necesitan víveres, especialmente equipos de curación y de luz y construcción para poder trabajar levantando escombros. Se puede ayudar de muchas formas, aquí dejo una lista de recomendaciones y productos que todavía se están pidiendo:

Lista de cosas necesarias en caso de terremoto

  • Ubicar los lugares en los que se realiza labores de búsqueda y rescate para preguntar qué hace falta.
  • Se necesitan herramientas y equipos de primeros auxilios y curación.
  • Lámparas de pilas y repuestos para trabajar durante la noche.
  • Si eres vecino, abre las redes WiFi y presta la línea telefónica para facilitar la comunicación.
  • Sábanas, cobijas y toallas para facilitar el traslado de personas rescatadas.
  • Ropa de toda clase para todos aquellos que han perdido sus pertenencias.
  • Además de comida y agua (¡¡también comida para perros, muchos están ayudando en los servicios de rescate!!), se necesitan los siguientes productos:
    • Higiene personal:
      • Papel sanitario
      • Toallas femeninas y pañales para bebé y adultos
      • Talco
      • Toallas húmedas
      • Cepillo y pasta dental
      • Champú y jabón de pastilla
      • Rastrillos
    • Limpieza de hogar:
      • Jabón en polvo para trastes y ropa
      • Jabón y detergente para desinfectar suelos y cocina
      • Escobas, cepillos y trapeadores
      • Franelas
      • Cubetas
    • Medicamentos:
      • Jeringuillas de 5 y 10 ml
      • Agua oxigenada
      • Vendas de 5 y 10 cm
      • Guantes quirúrgicos
      • Venoclisis
      • Cepillos quirúrgicos
      • Agua fisiológica
      • Punzos
      • Electrodos
      • Cubrebocas

Gracias a todas aquellas personas que de alguna forma puedan colaborar. La Cruz Roja y otros puntos de recolección están distribuidos por todas las ciudades esperando los donativos. Cualquier mínima ayuda y contribución es más que bienvenida y facilita mucho las labores. México, eres un orgullo y un ejemplo de solidaridad y compromiso. Mi admiración a todas esas personas que están ayudando a los servicios de rescate, que han prestado sus casas a desconocidos y sus manos a los que las han necesitado. A los que han dejado de hacer sus cosas o han sacado tiempo para prestar ayuda, mi más sincero respeto. No es el primer terremoto, ni será el último, pero no falta la buena voluntad de los ciudadanos.

México, vas levantarte, como lo ha hecho tantas otras veces.

Viajera incansable.

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