Estambul GRATIS y en sólo 30 horas

Tengo que reconocerlo, en Estambul un poco de miedo por los atentados terroristas y por el intento de golpe de estado que había ocurrido hacía menos de un mes de nuestra visita. Pero las madrileñas teníamos que salir sí o sí desde Estambul al siguiente destino porque así estaba especificado en el visado. Al final nos adelantaron el vuelo y sólo pudimos estar 30 horas, así que teníamos que darnos mucha prisa para conocer toda la ciudad. Así transcurrió nuestra breve pero intensa visita a Estambul durante nuestro viaje de casi un mes por Europa.

Nuestra suerte fue conocer a Tahir, nuestro guía de Freetour, que no sólo conocía toda la historia de su ciudad, sino que hablaba perfecto castellano porque toda su vida se había dedicado a ser guía para españoles y había trabajado para Viajes El Corte Inglés. Gracias a él, alcanzamos a visitar los principales monumentos de la Turquía Europa e incluso logramos cruzar el Bósforo y pisar la parte asiática. De verdad, si tienen oportunidad, tomen una ruta con él. Como ya he mencionado en otros post, Freetour funciona inscribiéndose a través de la página web, reservando el número de plazas que necesita y el idioma; te recibe y explica gente local, por lo que siempre tratan de recomendarte lugares para comer quizás no tan turísticos y que merecen la pena. Nosotras comimos con Tahir en una roof desde el que podíamos ver estas preciosas vistas:

Religión, cultura, historia… Una ciudad que no puedes perderte, como tampoco puedes perderte su comida. ¿Los bazares? Imposible no comprar algo, el olor de las especias, los colores de las telas, los juegos de té, las artesanías… Turquía significa provocar placer a todos nuestros sentidos.

Lo más importante para nosotras era organizar el poco tiempo que teníamos para ver lo máximo posible. Dos suertes: una fue llegar en la noche a un alojamiento Airbnb cuyo anfitrión nos ofreció dar un paseo nocturno conociendo la Mezquita Azul y Santa Sofía, sinceramente excepcional; y dos, coincidir con Tahir como guía.

En nuestra visita nos explicaron la diferencia entre los tipos de Islam (suníes, chiitas, jariyistas, etc.), la herencia otomana, la riqueza cultural de una ciudad dividida en dos continentes, lo que supone todo ello en la política actual… Y ahora sí, lo más interesante: ¿qué alcanzamos a ver en Estambul en sólo 30 horas?

Qué ver en Estambul en sólo 30 horas

  • Santa Sofía. Una de las mayores representaciones del arte bizantino. Conoce los misterios de su interior y admira el exterior desde la plaza. Simplemente increíble. Intenta dar un paseo también durante la noche para maravillarte dos veces.

  • Mezquita Azul. Probablemente la mezquita más bonita de Estambul junto con Santa Sofía. Puedes entrar a ver su interior, excepto si es momento de oración, que necesariamente piden a los turistas que se retiren por respeto al culto. Un dato curioso: la mezquita tiene seis minaretes, igual que La Meca, por lo que su construcción trajo mucha polémica.
  • Recorrido por el Bósforo. Estambul tiene parte de la ciudad en Europa y parte en Asia. Toma un barco que hace un recorrido por el Bósforo y ve a la parte asiática de Estambul. Si puedes hazlo al atardecer y disfrutar de una preciosa puesta de sol iluminando las cúpulas y minaretes de las mezquitas de la ciudad.
  • Torre Gálata. Es una de las más antiguas del mundo y desde arriba puedes admirar una de las mejores vistas de la ciudad.

  • Recorre los bazares y comercios locales. Si vas a comprar un recuerdo, ten presente que este es un país en el que tienes que regatear los precios. Las especias son una muy buena opción, así como los dulces típicos, los ojos turcos para evitar la mala suerte, un exótico juego de té…
  • Comida y café turco. La comida es simplemente espectacular. Bastante condimentada, sabrosa, pero sin ser picante. Y el café… para los amantes del café: necesariamente tienen que probarlo, espeso, terroso, de aroma intenso y sabor fuerte.

Tienen que tener en cuenta que los musulmanes rezan cinco veces a día, de manera que las llamadas a la oración son constantes y es por eso que pueden cerrarse momentáneamente algunas instalaciones o mezquitas. Tampoco se asusten si de madrugada les despiertan o si encuentran en pequeños comercios a la gente sentada en alfombras rezando.

La verdad es que para mí fue un gusto conocer una ciudad tan bonita, aunque debo reconocer que me faltaron muchos sitios por conocer y que hubiera disfrutado un par de días más para recorrer todo con más calma, perderme por sus callecitas, tomar más cafés y deleitarme con su comida. Sin duda, me queda pendiente pendiente regresar.

Viajera incansable.

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