Atlixco, la villa iluminada

¿Se han imaginado alguna vez cómo es el sitio donde vive Santa Claus?

Seguro que en sus mentes aparece un pueblito lleno de luces de Navidad de calle a calle, con esferas, con figuras que representan estas memorables fiestas, como los Reyes Magos, renos, árboles de Navidad y cosas así… Bien, pues lo he encontrado. Y lejos de estar en el Polo Norte como te dicen de niño, está en México. Concretamente en Atlixco, una pequeña localidad del estado de Puebla.

Para todos los que no han tenido todavía la posibilidad de visitar este bonito lugar, les voy a hablar de Atlixco.

Durante poco más de un mes, el pueblo es decorado con luces navideñas. Pero no dos o tres luces, no. El verdadero espíritu de la Navidad se mete en el pueblo y, por ende, entre todos los que por sus calles dan un paseo. Además de la bonita decoración que invita a tomarse más de una, de dos y de tres fotos, hay varios juegos mecánicos, una pequeña feria con casetas de tiro y muchos puestos de comida.

Atlixco se convierte en un lugar ideal para pasar una tarde en familia, sobre todo si hay niños pequeños. Juegos para todas las edades, comidas de todo tipo y…. una sorpresa: cada año un país es el anfitrión y ponen música representativa, puestos de comida, esculturas, etc. ¿Adivinas qué país fue el invitado del pasado 2018? Tuve la suerte de que al llegar al pueblito había una gran escultura del hidalgo de La Mancha, ofrecían pinchos de tortilla y tostas y sonaba de fondo música de Sabina. Me tocó llegar y descubrir que España era el país invitado.

Quería llorar de la emoción.

Desde hace años en mi casa no se pone decoración navideña y encontrarme todo aquello fue… Sencillamente increíble. Atlixco era un espectáculo de luces, villancicos sonando por la megafonía en todas las calles, niños –y no tan niños- haciendo filas para montar en las atracciones, el tren que daba el recorrido por las calles… Súmale a todo eso la zona de las casetas decoradas con banderas españolas, donde sonaba Sabina y, de vez en cuando, algo de flamenco, y donde podías encontrar comida típica que prácticamente nunca puedes encontrar (fuera de la que soy capaz de preparar en casa, vaya). Yo me sentía una niña pequeña esperando poder entregar mi carta a los Reyes Magos, no podía dejar de mirar a todas partes y de tomar fotos.

Así que si viven cerca de Atlixco o tienen la posibilidad de acercarse, no pierdan la oportunidad de conocer la villa iluminada. Hay actividades para todas las edades, así que se puede ir con niños pequeños, en familia, en pareja o con amigos. Hay un escenario también donde tocan música en directo y se puede bailar, puedes ir comiendo alguna botana o parar a cenar más tranquilamente en alguno de los pequeños locales o puedes ir tomándote una cerveza mientras paseas entre las luces y los villancicos.

Sólo hubo una cosa que me llamó la atención. Lo único, y esto sí se lo tengo que decir, es que el poblado de Santa Claus no huele a galletas de jengibre recién horneadas como dicen los cuentos; huele a tacos árabes, a esquites y a churros rellenos de cajeta.

Si quieres saber un poco más sobre otros destinos en Puebla, te dejo estos post:

Viajera incansable.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *