10 platillos que tienes que probar en Puebla

Pocas veces he disfrutado tanto de un bocadillo como es una cemita, dentro del coche, viendo la Rueda de la Fortuna de Puebla iluminada por la noche. De verdad, mi niño, gracias por mostrarme tu ciudad, por haber compartido conmigo tus  platillos favoritos y por haber pasado conmigo estos increíbles días. Gracias.

Puebla es uno de esos estados de la república mexicana que tienes que visitar casi de manera obligatoria. Histórica y culturalmente es muy rica, por no hablar de la gastronomía, que completa muchos de los principales y más conocidos platos internacionalmente.

Puebla, también conocida como la ciudad de los ángeles, es maravillosa en muchos sentidos. La catedral, los fuertes, las iglesias, los murales que representan la ciudad y el momento de la revolución, los túneles, los pintorescos callejones llenos de tiendas de artículos de segunda mano…

En el ámbito de la comida, en toda Puebla encontrarás cientos de lugares donde tomar los principales platos. Aquí te dejo diez de los platillos que tienes que probar en tu visita a esta maravillosa ciudad.

10 platillos que tienes que probar en Puebla

Chiles en nogada.

Estos apetecibles y sabrosos chiles rellenos son muy típicos para el 15 de septiembre, ya que simboliza los colores de la bandera de México. El relleno consiste en un guisado de picadillo y frutas, con abundante salsa a base de nuez encima y decorada con granos de granada. Los chiles en nogada son el platillo poblano por excelencia, así que no pierdas la oportunidad de probarlos.

Tacos árabes.

Estos tacos es difícil encontrarlos fuera del estado de Puebla. Carne de cerdo marinada con cebollas, cocinado todo en un gran trompo y servido sobre tortilla de harina con salsa de chipotle. Los de la taquería de La Oriental son toda una delicia. De verdad no se parecen en nada al resto de tacos.

Cemitas.

Las cemitas son como un gran bocadillo, por lo que lo puedes preparar al gusto; a mí me gusta la de milanesa de pollo. Se sirve con abundante queso de Oaxaca, aguacate y jamón con chipotles o rajas como aderezo. Aviso: son grandes, así que si no son de mucho comer, pidan para compartir, pero no se vayan sin probarlas.

Chalupas.

Las chalupas son unas tortillas de maíz bañadas en salsa roja o verde con carne de cerdo deshebrada y cebolla picada. Son pequeñitas, por lo que se pueden pedir para compartir en el centro de la mesa o de lo contrario empezarás a comer sin parar, porque las acabas en un par de mordiscos.

Molotes.

Los molotes son una especie de quesadilla frita y grande rellena de queso o algún guisado a las que encima se les echa salsa verde y crema agria. Es un antojito, por lo tanto es común encontrar a los poblanos comiéndolos entre horas o antes de los platillos fuertes.

Mole poblano.

El mole es un conjunto de ingredientes que se utilizan para hacer una salsa; bueno, no es propiamente una salsa, pues es muy espesa y de textura terrosa. Es propiamente un mole y en México existen una gran variedad de ellos, siendo los más famosos los de Puebla y Oaxaca. Algunos de los ingredientes que lleva el mole poblano es chocolate amargo, chile ancho, chiles mulatos, pasilla, chipotle, almendras, nueces, pasas, ajonjolí, plátano, jitomates (tomates rojos), cebolla, ajo y especias variadas, como el clavo, la canela, la pimienta o el perejil. Se sirve con pollo y se acompaña de arroz. Para mí, sin duda mi platillo favorito de la república. Concretamente el 20 de octubre se celebra en Puebla la matanza, donde el principal platillo es el mole de caderas de chivo.

Memelas.

Parecido a las chalupas, estos antojitos llamados memelas consisten en la masa de maíz a la que se le echa manteca de cerdo, frijoles refritos, salsa verde o roja y quesillo Oaxaca o queso espolvoreado.

Rajas poblanas.

Las rajas poblanas son un acompañamiento hecho con chiles poblanos que se preparan como una guarnición de un plato, con crema, elote y queso. Es un guisado que también podemos encontrar como relleno de algunos antojitos.

Tortitas de Santa Clara.

Estas galletas surgen en el convento de Santa Clara. Están hechas a base de harina, manteca y yema de huevo, y su relleno con semillas de calabaza. Un dulce que no empalaga y que es típico de esta bonita ciudad, ideal para acompañar un café o un té.

Rompope.

El rompope es un licor de huevo dulce, pues se prepara con canela, vainilla, leche, azúcar y almendra. Tiene una consistencia parecida a las natillas. A mí en lo personal no me gustan mucho, porque son demasiado dulces, pero es un platillo típico que hay que probar cuando se visita Puebla.

Como ven, un solo día no es suficiente para probar todos estos platillos y visitar la ciudad. Yo he estado dos veces, a cada cual mejor, ya que he podido disfrutar de la mano de auténticos poblanos, conociendo sus lugares favoritos, comiendo su comida preferida. Puebla es un lugar para comer sin resentimientos, ya luego habrá tiempo de bajar esos kilitos demás. Y como recuerdo para los más golosos, también pueden llevarse camotes, jamoncitos, cocadas, borrachitos y muéganos. ¿Qué estás esperando? Arma la maleta, ¡nos vemos en Puebla!

Viajera incansable.

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